clásicos.labutaca.net

 
sección de clásicos de la revista de cine LaButaca.net 
« Inicio | Archivo de la Etiqueta 'El beso de la pantera'
Miércoles 5 Diciembre 2007

Durante estas semanas se ha hablado largo y tendido –también aquí– de los aniversarios estrella del año: las 65 primaveras de “Casablanca” (1942) y las 25 de “E.T.” (1982) –aunque con el aberrante redoblaje en español de 2002 parecía ya una vieja de 85–. Pero, ¿qué es de las otras películas que también celebran su 65 cumpleaños y aún están a la espera de una celebración digna?

“Bambi” tendría que apagar sus velas –o un incendio forestal– con esa cornamenta que se le habrá puesto después de tanto tiempo. Más animales, o algo parecido: “El cisne negro”, de cuyo director, Henry King, también se celebraban este año 25 años desde su fallecimiento. Y la maravillosa “La mujer pantera”, de la que hablábamos días atrás, junto a su revisión “El beso de la pantera” (1982). No sólo Bogie luchó contra los nazies, Errol Flynn y ¡Ronald Reagan! le echaron más agallas en “Desperate journey”, de Raoul Walsh, además de “La señora Miniver”, tostón de William Wyler que sin embargo encandiló a los patriotas de la época, y la joya “Ser o no ser”, de Lubitsch. David Lean daba sus primeros pasos con “Sangre, sudor y lágrimas”, y John Huston sorprendía con ese drama tan divertido que es “Como ella sola” –la mala baba de Bette Davis nunca defrauda–. 

 

Fred Zinnemann, antes de prepararse para la misma guerra en “De aquí a la eternidad” (1953), firmaba “Eyes in the night” , una de esas pequeñas cintas de misterio rodadas en barrios artificiales, eso sí, con subtrama nazi. Más intriga, sin tintes políticos, en la hitchcockiana “Sabotaje” y la archifamosa obra de Hammett “La llave de cristal”. La comedia la trajeron “Todos besaron a la novia”, de los guaperas Joan Crawford-Melvyn Douglas, “Me casé con una bruja”, mucho mejor con la sibilina Veronika Lake que la psicodélica versión de 1958 con James Stewart y Kim Novak; el casi debut en la dirección de Billy Wilder, la divertida “El mayor y la menor”, y la parodia de los espionajes nazis en “Invisible agent”, con Peter Lorre. Y, sí, también cumplen 65 años las navideñas “El hombre que vino a cenar” y “Holiday Inn”… ¿Estaremos predestinados a verlas en Nochebuena? Aún así debemos reconocer en 1942 un buen año… ¿Sería igual de buena la cosecha que acompañó a ”E.T.” en 1982?

En las imágenes: Fotogramas de “La señora Miniver” - Copyright © 1942 Loew’s y Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Todos los derechos reservados. “Bambi 2″ - Copyright © 2006 DisneyToon Studios y Walt Disney Pictures. Todos los derechos reservados. “Ser o no ser” - Copyright © 1942 Romaine Film Corporation. Todos los derechos reservados. “El mayor y la menor” - Copyright © 1942 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados. “La llave de cristal” - Copyright © 1942 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados. “Holiday Inn” - Copyright © 1942 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.

Miércoles 21 Noviembre 2007

Separadas por cuarenta años de diferencia y bautizadas con el mismo título original, “La mujer pantera” (1942) y “El beso de la pantera” (1982) no parecen tener nada que ver, y son hermanas, dotadas de otro familiar bastardo — “La maldición de la mujer pantera” (1944)–, que no se reconocen entre sí aunque perciban ciertos parecidos físicos. La primera, un hermosísimo cuento de terror ambiguo y sutil, propiedad de ese maestro de injusta segunda fila que fue Jacques Tourneur. Una obra perfecta sobre el tema, tan peligroso para la época, de una mujer condenada al celibato a pesar de sus impulsos instintivos y sentimentales. ¿Hacía falta una nueva mirada, que corría el peligro de transformar lo que en aquélla era suspense en un alarde de efectos especiales que pronto pasarían de moda?

 

En un principio, no; pero ahí surgió el nombre de Paul Schrader, recién salido de “Toro salvaje” (1980), y el olvidado Malcolm McDowell, y la aplaudida Nastassja Kinski de “Tess” (1979)… ¡si hasta David Bowie ponía música! Por muy descabellado que sonase el proyecto, tenía que nacer algo interesante a la fuerza, y consciente de esa presión a Schrader se le fue un tanto la mano en unas secuencias oníricas cargadas de atmósfera en trance ochentero –lo que Tourneur no pudo mostrar, ya que perdimos para siempre una escena fantasmal que se desarrollaba en una sala de antigüedades egipcias–. Sin embargo, eso puso un toque personal a una película que es más reinterpretación que remake, y que propone una hábil respuesta argumental a las obsesiones inexplicables de la versión de Tourneur.

 

En ambas el sexo y la muerte se muestran como conceptos parejos, aunque en el primer caso conlleve a una inmolación poética y en el segundo a una historia de amor y lazos fraternales más obvia y un poco kitsch. La principal diferencia la marca el rostro de la protagonista, Irena, felino y rebosante de culpa carnal en el caso de Simone Simon, agresivo y perverso bajo los rasgos de Kinski. Una y otra se sirvieron de los mismos métodos para preservar sus emociones y hacer frente, cual panteras asesinas, a quienes iban en su contra. La famosa escena de la piscina se repite con más animo de terror sorpresivo, dejando en evidencia que era cierta la máxima de “Cautivos del mal” (1952): si no podemos enseñar a la mujer pantera sin que el público se mee de risa, escondámosla. El día en que tengamos suficientes recursos como para asustarlo sin abusar de oscuridad, la gente verá al monstruo. Con Schrader ese momento había llegado, pero su efectividad de thriller romántico con toques gore no revelaba nada espectacular porque ya conocíamos a la pantera sin haberla visto: siempre la habíamos intuido en los ojos tristes de Irena.

En las imágenes: Fotograma de “La mujer pantera” - Copyright © 1942 RKO Radio Pictures. Todos los derechos reservados. Fotograma de “El beso de la pantera” - Copyright © 1982 RKO Pictures y Universal Pictures. Todos los derechos reservados.