clásicos.labutaca.net

 
sección de clásicos de la revista de cine LaButaca.net 
« Inicio | Archivo de la Etiqueta 'Hulk'
Jueves 19 Junio 2008

La mayoría de las mutaciones superheroicas comienzan en un laboratorio, profesional o improvisado —véase el reciente “Iron Man” (2008)—, próximas a algún desliz físico o químico que rompa la frontera de lo humano. A pesar de que el doctor Bruce Banner recibe por error la radiación que le otorga el don/mal de Hulk, la ambición premeditada de los científicos que pretenden aislar porciones vitales en sus sótanos data del Doctor Jekyll ideado por Robert Louis Stevenson en su novela homónima —opuesto al otro argumento clásico que vincula al científico con la creación de una personalidad externa, como Frankenstein—. El motivo de la persona desdoblada en dos compartimentos desconocidos entre sí —al menos por una de las dos partes, pues la buena, Jekyll o Bruce Banner, sí conocen la existencia de la mala y hacen lo posible por luchar contra ella— ha alimentado gran parte de la narrativa literaria y cinematográfica de terror, fundamentada en la esencia misma de que hay sombras de nosotros mismos que nunca podremos llegar a conocer o controlar por completo.

jekyll-hyde-1.jpg 

Las variaciones son infinitas, pero la semilla siempre crece desde el mismo abono: un hombre de ciencia que confía en los procedimientos racionales para analizar lo insondable, el problema matemático más complejo nunca resuelto: cuál es la ecuación que mide la bondad y la maldad contenida en cada individuo. Aunque hay otros magníficos y complejos ejemplos de la psicosis (auto)inducida en la literatura —Edgar Allan Poe en el relato “William Wilson”, Dostoievski en “El doble”, Oscar Wilde en “El retrato de Dorian Gray”, Chamisso en “El hombre que perdió su sombra” o Hoffman en “El hombre de arena”—, han sido los personajes de Stevenson quienes han protagonizado un mayor número de adaptaciones o desviaciones en la gran pantalla. Leer más >>

Martes 17 Junio 2008

A pocos superhéroes asociamos unos rasgos inconfundibles, bien por su vida oculta tras una máscara, bien por la deformación de las herramientas digitales, o bien por la simple estratagema de asegurar la vigencia de una saga en el tiempo, sin importar los cambios que sufra el actor encargado de regurgitar las frases implacables del cómic. ¿Qué fue antes: el disfraz o la serialidad? Y la paradoja se vuelve aún más extensible si tenemos en cuenta las variaciones estéticas de esos mismos diseños externos y, en apariencia, llamados a hacer perdurar la imagen, el concepto, de cara al público. Nada tiene que ver el Batman de traje maleable de los ochenta con las corazas plásticas de las últimas superproducciones, aunque el orden cronológico de la intrahistoria sea inverso al real, como tampoco se parecen un ápice el Hulk de látex y spray verde, cuando por estos lares se le conocía como La Masa, y la mole reluciente que ahora inserta un ordenador en un espacio del decorado, donde sólo se clava la atenta mirada de Edward Norton, último Bruce Banner.

hulk-1.jpg

El proceso de transformación de años ha se inspiraba directamente en los procedimientos del cómic: Stan Lee y Jack Kirby idearon para la Marvel en 1962 a un científico que, afectado por la radiación gamma de su propia bomba, adquiría el limitado y dudoso poder de convertirse en un gigante verde y cabreado cuando su nivel de ira se elevaba lo suficiente. El doctor Robert Bruce Banner y el monstruo moldean sus formas a partir de una misma persona, humana y frágil en ambos casos–la estructura de roca también tiene sus puntos débiles–, superdotada y estúpida para cada uno. El reto de los actores consistía en experimentar los mismos caminos que el protagonista, del retrato ambicioso y paso a paso deteriorado del doctor hasta la rabia concentrada apenas en unos límites físicos, y de vuelta en sentido inverso. La dificultad de que una película, rodada mediante métodos artesanales, pudiese respetar el principio de héroe dual del cómic hizo que las primeras adaptaciones recayesen en el mundo de la animación –“Hulk” (1966)– o, con previsibles resultados, en los productos televisivos que representan menos riesgo para los inversores que un lanzamiento masivo –sin segundas– en la gran pantalla. Leer más >>