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sección de clásicos de la revista de cine LaButaca.net 
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Miércoles 13 Febrero 2008

Ahora que se acerca la temible fecha de los enamorados, y como si necesitase aún más propaganda de la que recibe, un conocido portal publica la lista de las diez películas propias de San Valentín más sobrevaloradas. Abre el espectro, cómo no, “Pretty Woman” (1990), la cinta que siempre sube las audiencias en sus pases televisivos y que modernizó el mito de Cenicienta trocando zapatos de cristal por botas de prostituta y el tradicional baile por unos lloros en la ópera. La siguen otras aún más empalagosas –al menos la anterior practica una leve conciencia de comedieta inevitable en la media sonrisa de Richard Gere y la amplísima de Julia Roberts–: “Tal como éramos” (1973), o Barbra Streisand intentando conquistar a Robert Redford con cambios de peinado; “Algo para recordar” (1993), en la que por revisitar el clásico de Leo McCarey cualquiera terminaba acordándose hasta de la madre del apuntador; “Tienes un e-mail” (1998), o nuevo intento de homenajear referente de oro –“El bazar de las sorpresas” (1940)–.

“Ghost” (1990), la más fantasma de todas; “Love Story” (1970), o cómo algunas películas deberían aprender a decir lo siento; “Mientras dormías” (1995), pues no podía faltar Sandra Bullock en la lista de los ñoño-adictos; “Mi gran boda griega” (2002), ese sleeper que cosechó un enorme éxito, pero que no hizo gracia a casi nadie; “Cuatro bodas y un funeral” (1994), un subidón de nivel en la retahíla, aunque Andie MacDowell diciendo tonterías bajo la lluvia también traía tela; y “Dirty Dancing” (1987), punto muerto para un baile bien apretado y cansino desde el comienzo. Desde esta misma recopilación se hacen eco de las grandes historias de amor que desaparecen ante la llegada del santo, a lo “El sueño eterno” (1946) o “Historias de Filadelfia” (1940), películas más maduras aunque igual de poco fidedignas en su retrato de este noble sentimiento. Y es que con “El apartamento” (1960) El Corte Inglés no vendería ni un triste corazoncito.

En las imágenes: Fotograma de “Cuatro bodas y un funeral” - Copyright © 1994 Channel Four Films, PolyGram Filmed Entertainment y Working Title Films. Todos los derechos reservados. E imagen promocional de ”El sueño eterno” - Copyright © Warner Bros. Pictures. Todos los derechos reservados.

Martes 4 Diciembre 2007

Si la ama de verdad, con todas sus fuerzas de ánimo, con sus lucecitas parpadeantes, sus embutidos en forma de pavo, sus cabalgatas, sus matasuegras, su ponche y sus coronas de muérdago en la puerta, entonces el cine navideño es suyo. El homenaje a estas fiestas es más abundante que el gesto torcido, y cuando éste aparece siempre hay una varita mágica dispuesta a corregirlo. Por lo menos algo así debía de tener el ángel de “¡Qué bello es vivir” (1946), paradigma absoluto de las nochebuenas blancas y puras, y su sosias en el petardo “Family man” (2000) –aún intento recuperarme del trauma que supuso ver a Nicolas Cage desnudándose al son de “Wicked game”–. Del mismo instrumento conciliador disponían la radio de “Algo para recordar” (1993) y las cartas de “El bazar de las sorpresas” (1940) –deliciosa comedia de Lubitsch que dio lugar a otra boñiga navideña, “Tienes un e-mail” (1998)–

 

La nieve en plena California de “Eduardo Manostijeras” (1990), los bailecitos de “Navidades blancas” (1954), las cenas multifamiliares de “Solo en casa” (1990) o “Un niño grande” (2002), la pequeña Natalie Wood buscando al verdadero Santa Claus en “De ilusión también se vive” (1947), la tregua bélica de “Feliz navidad” (2005), el bombazo de buenas intenciones en “Love actually” (2003) –mucho, rápido y barato–, el extraño que cae en el hielo de “El hombre que vino a cenar” (1942), la periodista redimida de “Juan Nadie” (1941), la benevolencia fraternal de “Mujercitas” (versiones para todos, en 1933, 1948 y 1994). Y el total de adaptaciones de personajes Disney en tramas ambientadas en estas fechas, pero para eso ya no basta con ser amante… sino navidófilo empedernido.

En la imagen: Fotograma de “Navidades blancas” - Copyright © 1954 Paramount Pictures. Todos los derechos reservados.